Odio
Cuando le encontré estaba prácticamente muerto. Su existencia pendía apenas de ese último suspiro que segundo tras segundo expiraba entre sus labios. Me hubiera sido muy sencillo rematarle allí mismo, clavarle una daga en el cuello para terminar con su lenta agonía, para acelerar la llegada de la muerte que permanecía impasible a su lado, atenta al último latido.
Demasiado fácil.
Pedí entonces a mis esbirros que lo llevaran a mis aposentos para que le sanaran, alimentaran y cuidaran bajo la amenaza de que si yacía en el camino con la cabeza de todos ellos consturiría su tumba. Llamé a los médicos más sabios, a las madres más amables, a las mejores cocineras y le preparé un lecho de seda y plumas. Exigí después que le devolvieran sus ropajes, su espada, su escudo, su dignidad y su orgullo. Mandé ensillar el mejor de mis caballos para que, una vez recuperado, le llevara de regreso a su tierra, a los brazos de su amada y las risas de sus hijos. Quise que de nuevo le invadiera la esperanza, que su corazón fortalecido palpitase por un sueño, que guardase en su pecho el calor de la alegría, de la gratitud y de la calma. Alejar de su presente el miedo o la angustia, para abrir ante sus ojos un futuro cargado de posibles y promesas doradas.
Quise que le devolvieran la vida, al fin y al cabo, pues sólo así tendrría el placer de arrebatársela.
Demasiado fácil.
Pedí entonces a mis esbirros que lo llevaran a mis aposentos para que le sanaran, alimentaran y cuidaran bajo la amenaza de que si yacía en el camino con la cabeza de todos ellos consturiría su tumba. Llamé a los médicos más sabios, a las madres más amables, a las mejores cocineras y le preparé un lecho de seda y plumas. Exigí después que le devolvieran sus ropajes, su espada, su escudo, su dignidad y su orgullo. Mandé ensillar el mejor de mis caballos para que, una vez recuperado, le llevara de regreso a su tierra, a los brazos de su amada y las risas de sus hijos. Quise que de nuevo le invadiera la esperanza, que su corazón fortalecido palpitase por un sueño, que guardase en su pecho el calor de la alegría, de la gratitud y de la calma. Alejar de su presente el miedo o la angustia, para abrir ante sus ojos un futuro cargado de posibles y promesas doradas.
Quise que le devolvieran la vida, al fin y al cabo, pues sólo así tendrría el placer de arrebatársela.







29 Comments:
Me recuerda mucho a la primera historia de Sin City (no se si conocerás la película o el comic)pero la idea que transmite es que la vida puede ser un castigo peor que la muerte.
ambos necesitaban de la existencia del otro para tener un proposito
Eso no sale en un libro? o en una película?, por que si no es así yo tengo una imaginación muy traslocadora!
muy padre el texto!
Piensas igual que mi Dafne.
Os elogio con todos los palos.
Un (b)eso gordo!
Hmmm, el dulce sabor de la venganza y el vacío que queda al perder a tu enemigo.
Aunque procuro evitar el odio, defiendo con vehemencia el derecho de vindicta.
Salud.
A principios la venganza es buena, pero luego sentimos feo.
Hay una serie de sentimientos que no puedo entender, uno de los cuales es el odio. No sé, quizá sea un extraño en este mundo inmundo.
Un abrazo
Rampy.
Crueldad extrema. No te pego el puñal ahora pues no vería en ti el lamento ni agonía de quien sufre la pérdida..
Por cierto, la última frase de tu post tiene que leerse con la voz de Scar (the lion king).
Sin enemigo sobre el ke volkar el odio ke se siente...
este konsume al recipiente hasta akabar kon él...
es lógiko el hacer del kaballero...
lo ke es ilógiko es dar vida para despues intentar arrebatarla kon tus propias manos...
El kódigo del kaballero siempre ha sido un kúmulo de kontradicciones...
un saludo!
recuerdame no cabrearte nunca
Las "madres más amables"... Muy bueno.
Beso,
Y no una, sino mil veces que volviera a matarle querría mil veces volver a resucitarle para que volviera a sufrir de la misma manera. El odio tiene que ser arrebatadoramente potente para que cause efecto.
esos esbirros se ganaron el pan.
sencillamente maravilloso...la mejor venganza.
es que me erizó el final jaja que miedo que lo salvas para que te deba la vida, pero que fuerte es eso.
Quiero esa frase
besos
Olé... así si que se puede odiar si...
Besicos
Yo me he sentado un par de veces con ese señor y he hablado seriamente con él. Hemos llorado juntos, me ha llenado de rabia, de dolor y después de colmar mi cuerpo de miserias, le he pegado una gran patada en el trasero. A veces es bueno sentirlo para saber a qué personajes no debes jamás invitar a la fiesta de tu propia vida.
Besos Don Bito
Uff!
La venganza tiene una memoria muy larga y el odio que se genera es tan adictivo, que es de agradecer que alguien respete el código correcto para obtener el objetivo.
Me encanta volver de mi aislamiento informático y leer un post como este.
Un beso, Bito.
Qué buena ocasión desaprovechada!
Salud.
Pelín sádico, no?
Buen escrito para demostrar el significado de la palabra crueldad...
O frialdad cuando minimo, soy la tipica q estaria esperando tras leer el libro una vez que al leerlo por segunda se hicieran amigos en el transcurso de los planes...
Preciosa la historia, aunque creo haber leido ya algo parecido en algún lado, lo buscaré y si lo encuentro te lo digo.
Es cierto, ningún valor tendría ahora matarle, ningún placer hay en rematar a alguien que se muere, solo la victoria trabajada merece llamarse victoria, por eso odio a los que copian, a los que se aprovechan del trabajo de otros, y por eso sigo todo lo que escribes
SANTA inquisición
Yo debo de ser malísima, pero la idea me parece fantástica. Tampoco es tan cruel, bien mirado.
pues al final sí. Ya está. Y ya era hora.
besos.
No odies tanto!
matar así es como matar dos veces...
por desgracia es un sentimiento más normal de lo que debería..
Odio elevado a la máxima potencia, genial texto, felicidades, se siente.
Besos y feliz semana :)
¡Anda quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
No me extraña que la nobleza vaya desapareciendo como clase social, si se dedican a tan honorables menesteres...
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