Perro viejo
Con casi cuatro años de vida como blogger puedo afirmar que al fin he alcanzado la madurez. Blogosféricamente hablando, ya me entienden.
Muy lejos ha quedado aquellos tiempos en los que, como navegante incauto, me entretenía saltando de mundo en mundo sin más criterio que mi entusiasmo. Eran etapas doradas en las que Ecce Homo tenía otro nombre, olía a nuevo y la lista de links estaba siempre actualizada. Por aquel entonces mis lectores se dejaban impresionar por una vehemencia sin control y un lenguaje de palabrotas, las féminas me dedicaban piropos, algún que otro despistado pedía una foto y todavía nadie me había mandado a la mierda. No faltaría mucho.
Seducido por la libertad de expresión desatada tras el anonimato me convertí en charlatán, en moribundo y en portera, cometí el pecado que todo mancebo suelo cometer, ya saben, ese de permitir que la lengua sea capataz y pionera. Convencido de que era la blogosfera una ciudad sin ley, en la que uno podía ser puta de noche y santo de día, me lancé a ella con ojos ciegos cayendo no sólo en todos sus vicios, sino en alguna de sus miserias. Perdí la capacidad de juicio, hasta el punto de despojarme de todo gusto literario; tanto disfrutaba leyendo a la mismísima reencarnación de Lorca como a cualquier discípulo de Manolo Cabeza Bolo.
Acababa de encontrar el paraíso para un ratón de biblioteca que en sus ratos libres ejercía de voyeur. No estaba en situación de condenarlo.
Pero duró poco aquel periodo, y antes de que pudiera darme cuenta entre Meme y Meme llegué a la adolescencia. Se sucedieron una serie de cambios tanto en el diseño como en el estilo, me enamoré del Cristo, de la máscara y del color negro. Ya más experimentado en esto de las vidas ajenas era cada vez menos impresionable, y lo que antes había considerado como el País de las Maravillas se me asemejaba de pronto a una feria con demasiada pompa y boato. Me volví incrédulo, intransigente y radical. Ahora sé que simplemente estaba buscando mi sitio, pero ya se sabe, en la pubertad esto sólo se consigue empujando.
El caso es que decidido a definirme comencé por rechazar todo lo que antes había abrazado, y siguiendo el sabio consejo de "V" me dediqué a destruir como único camino para construir. Me deshice de todos aquellos blogs de poesía fácil, de victimistas, de personajes llorones, de humor popular o caridad cristiana. Sentencié a los moralistas, a los narradores de tres al cuarto, a todos aquellos que revindicaban un uso del lenguaje sólo obediente a su antojo, a los que utilizan fuente pequeña o a los que en vez de letras ponían fotos. Y di la espalda a los políticamente correctos, a los políticamente incorrectos, a los de autores malditos y a los endiosados. Como supongo comprenderán en mi lista de favoritos apenas quedaron tres o cuatro. Pequé de incoherente, pateando a ciegas las farolas de la calle que yo mismo habitaba.
Pero aunque aquel no fue el destino, sí que fue el camino. Pues sólo cuando vi mi idea de blogosfera hecha añicos pude volver a mirarla con ojos benévolos. Reducida a trizas no parecía tan traicionera, esparcida la basura daba la sensación de oler menos. Así que con el ánimo más calmado y la conciencia recuperada erigí lo que pronto sería este presente de Ecce Homo, comprendiendo, como sólo comprenden los viejos, que únicamente hay un arma eficaz para cambiar el mundo, y que esta radica en nuestros ojos; la realidad va de dentro afuera, jamás al revés.
Por lo tanto, cumplidos ya los cuarenta blogueros, puedo afirmar sin temor a presumir que me he convertido en un tipo adulto, cabal y formal. Y que como tal he ganado en paciencia y tolerancia, en contundencia y sobriedad. Si bien ya no me ilusiono con cualquier nueva llamada que reciba en mis comentarios, tampoco sentencio a ningún lector por un apodo inapropiado. Quizás ya no me persigan las muchachas como en aquel entonces, pero todavía hay alguna que me recuerda porque soy hombre. Creo que al fin escribo sin pretensiones, y aunque he aprendido a domar mis palabras también sé soltarlas a galope cuando toca; todavía no he caído en la hipocresía, aun menos en la mentira.
Sí, continúo rechazando los blogs demasiado oscuros, tristes, polémicos o repetitivos pero en vez de hacerlo a la primera me espero hasta la segunda o la tercera. Y lejos de promulgar una Literatura grande y libre, tras una serie de plagios, registro de vez en cuando los textos que me importan, que por suerte ni son muchos ni son largos.
En resumidas cuentas, amigos, que en esto del blogomundo me considero un perro viejo. Con todo lo bueno y malo que eso conlleva.
Muy lejos ha quedado aquellos tiempos en los que, como navegante incauto, me entretenía saltando de mundo en mundo sin más criterio que mi entusiasmo. Eran etapas doradas en las que Ecce Homo tenía otro nombre, olía a nuevo y la lista de links estaba siempre actualizada. Por aquel entonces mis lectores se dejaban impresionar por una vehemencia sin control y un lenguaje de palabrotas, las féminas me dedicaban piropos, algún que otro despistado pedía una foto y todavía nadie me había mandado a la mierda. No faltaría mucho.
Seducido por la libertad de expresión desatada tras el anonimato me convertí en charlatán, en moribundo y en portera, cometí el pecado que todo mancebo suelo cometer, ya saben, ese de permitir que la lengua sea capataz y pionera. Convencido de que era la blogosfera una ciudad sin ley, en la que uno podía ser puta de noche y santo de día, me lancé a ella con ojos ciegos cayendo no sólo en todos sus vicios, sino en alguna de sus miserias. Perdí la capacidad de juicio, hasta el punto de despojarme de todo gusto literario; tanto disfrutaba leyendo a la mismísima reencarnación de Lorca como a cualquier discípulo de Manolo Cabeza Bolo.
Acababa de encontrar el paraíso para un ratón de biblioteca que en sus ratos libres ejercía de voyeur. No estaba en situación de condenarlo.
Pero duró poco aquel periodo, y antes de que pudiera darme cuenta entre Meme y Meme llegué a la adolescencia. Se sucedieron una serie de cambios tanto en el diseño como en el estilo, me enamoré del Cristo, de la máscara y del color negro. Ya más experimentado en esto de las vidas ajenas era cada vez menos impresionable, y lo que antes había considerado como el País de las Maravillas se me asemejaba de pronto a una feria con demasiada pompa y boato. Me volví incrédulo, intransigente y radical. Ahora sé que simplemente estaba buscando mi sitio, pero ya se sabe, en la pubertad esto sólo se consigue empujando.
El caso es que decidido a definirme comencé por rechazar todo lo que antes había abrazado, y siguiendo el sabio consejo de "V" me dediqué a destruir como único camino para construir. Me deshice de todos aquellos blogs de poesía fácil, de victimistas, de personajes llorones, de humor popular o caridad cristiana. Sentencié a los moralistas, a los narradores de tres al cuarto, a todos aquellos que revindicaban un uso del lenguaje sólo obediente a su antojo, a los que utilizan fuente pequeña o a los que en vez de letras ponían fotos. Y di la espalda a los políticamente correctos, a los políticamente incorrectos, a los de autores malditos y a los endiosados. Como supongo comprenderán en mi lista de favoritos apenas quedaron tres o cuatro. Pequé de incoherente, pateando a ciegas las farolas de la calle que yo mismo habitaba.
Pero aunque aquel no fue el destino, sí que fue el camino. Pues sólo cuando vi mi idea de blogosfera hecha añicos pude volver a mirarla con ojos benévolos. Reducida a trizas no parecía tan traicionera, esparcida la basura daba la sensación de oler menos. Así que con el ánimo más calmado y la conciencia recuperada erigí lo que pronto sería este presente de Ecce Homo, comprendiendo, como sólo comprenden los viejos, que únicamente hay un arma eficaz para cambiar el mundo, y que esta radica en nuestros ojos; la realidad va de dentro afuera, jamás al revés.
Por lo tanto, cumplidos ya los cuarenta blogueros, puedo afirmar sin temor a presumir que me he convertido en un tipo adulto, cabal y formal. Y que como tal he ganado en paciencia y tolerancia, en contundencia y sobriedad. Si bien ya no me ilusiono con cualquier nueva llamada que reciba en mis comentarios, tampoco sentencio a ningún lector por un apodo inapropiado. Quizás ya no me persigan las muchachas como en aquel entonces, pero todavía hay alguna que me recuerda porque soy hombre. Creo que al fin escribo sin pretensiones, y aunque he aprendido a domar mis palabras también sé soltarlas a galope cuando toca; todavía no he caído en la hipocresía, aun menos en la mentira.
Sí, continúo rechazando los blogs demasiado oscuros, tristes, polémicos o repetitivos pero en vez de hacerlo a la primera me espero hasta la segunda o la tercera. Y lejos de promulgar una Literatura grande y libre, tras una serie de plagios, registro de vez en cuando los textos que me importan, que por suerte ni son muchos ni son largos.
En resumidas cuentas, amigos, que en esto del blogomundo me considero un perro viejo. Con todo lo bueno y malo que eso conlleva.







40 Comments:
El tiempo pasa, tambien en los blogs, y con el inevitablemente nosotros. El paso del tiempo no implica madurez en todos los casos ;)
Creo que desde que te conozco y de eso hace un tiempo, sigues manteniendo tu esencia, esa ironia al escribir y esa forma tan tuya de desnudar tu realidad..
Sigue asi, coherente contigo mismo y con lo que piensas.. por lo menos hasta los cien :P
y realmente piensas q es la madurez? Pq a mi me asalta la duda a veces cuando pienso "ahora si, ahora lo hago bien y me doy cuenta d los fallos d antes" de si mas tarde no volveré a pensar lo mismo de esta etapa algo asi como "Bueno tampoco llevaba la razon entonces pero sin duda ahora la llevo".
Total: disfruta de lo q t apetece en cada momento, lee a quien quieras (no por ello van/vamos a dejar de leerte a ti) y sigue siendo tu, aun evolucionando, pero tu en cada palabra. Ellas a la larga habland de tu vida.
Llevo sólo dos meses con mis blogs (en realidad mi blog bilingüe) y poco se parece a lo que fueron mis pretensiones cuando comencé. Eso es lo bueno. Quizás lo que pretendía no era lo que me apetecía.
Y como decía esa peli: "así es la vida: haz lo que debas".
Salud.
Todo lo que cuentas se llama evolución. Y en el caso de tu blog, evoluciona hacia donde tú quieres. Mi primera entrada fue una foto del kilómetro cero de Madrid. Me hicieron esperar en una escalera y me obsesioné con ellas. El día que me canse publicaré señales de tráfico. Lo que se dice por ahí: El blog es tuyo y te lo follas cuando quieres.
Yo querido te diría, que más que pierro viejo en la blogosfera, eres perro viejo en la vida y eso... es muy importante. Sí, se llama madurez todo esto que has escrito, prudencia, tolerancia y saber decir no, lo cuál a veces es más importante que saber decir sí.
Gracias por la palabra "sabiduría" en tu comentario a mi post. La agradezco, pero... créeme, es un escalón en el podium con el que algún día sueño.
Las letras que marcan el recorrido de tu camino por la blogosfera, o lo que es lo mismo, por la vida, creo que te acercan a ella.
Un placer!
Besos
pues, sigue "evolucionando" y tira p;lante!!!
este mes hago un año, y creo ke seguire mucho mas. Claro, ayuda ke le meto caña desde el curro!!
esto de los blogs es una delicia
Has hecho limpia... ¿has terminado ya? ¿o vas encontrando más "mierda" por este mundo?.
Pues no sé cómo sería antes. Pero su madurez no está nada mal.
Me falta poquito para hacerme mayor y ser como tú, que gran ejemplo!!
Chico, regula, que para tu octavo aniversario no te van a quedar links. Por mi parte te digo, que te tengo en favoritos desde hace unos meses y "de momento" no me sobras. V de Victoria.
Buenas , yo si te soy sincero no le doy más importancia a mi blog de la que se merece.Para mi no va más allá de ser un entretenimiento y un modo de relacionarse sin salir de casa.
Cuando escribo tengo la sensación de estar haciéndolo como otra forma de bajar a tomar un café con los amigos y comentar cualquier cosa que llama la atención,generalmente temas triviales y siempre en un contexto alegre y relajado , cómico a veces.
En fin ,un saludo¡
Una buena declaración de finales.
Yo, que como bloguero aun soy un cachorro, sólo se me ocurre una cosa:
-A perro viejo todo son pulgas.
Enhorabuena por una evolución sin prisa pero sin pausa.
Salud.
Después de leerte me ha quedado un buen sabor de boca... ya veo que mi blog aún conserva un atisbo de interés para tí.
;)
O sea que tener un blog también sirve para que las feminas te persigan?
Me cachis, eso nadie me lo había dicho
El mío nunca fue gran cosa, pero últimamente anda más gris todavía, jajaja. Eso sí, si alguna vez pasas y está demasiado maldito, un tirón de orejas tampoco me vendrá mal XD Un beso
Yo no he concluido mi etapa destructiva querido joven y maduro compañero de andanzas. La blogosfera sigue estando para mi gusto plagada de vacíos, pero dado todo el espacio que tenemos en nuestro interior, intuyo que eso es lo normal. Viva el talento manque pierda.
Dichosos tiempos pasados en los que usted era joven y yo mago
Pues después de leerte con cierta "salivera" en los ojos (suelen producírmela los buenos textos)...me he quedado con varias dudas puntiagudas saltándome en las pestañas...(últimamente todo me salta)
¿Habrá vida después de la blogmuerte?
¿Existirá el blogmasallá"?
:-O
Me gusta (muymucho) tu blogcenit, Bito...
Hola compañero, ante todo, buenas tardes y dejar claro que no era mi intención ofender. Así que le ofrezco mis sinceras disculpas. Sólo aclarar que ha sido algo necesario para movilizar a toda la blogosfera y no disponía del tiempo necesario para saludar en cada comentario.
Lo dicho, un saludo y disculpa
hasta otra
He leído tu post y me ha parecido muy interesante, porque me ha hecho reflexionar. Yo apenas si llevo un año ( cumplo el día 29 de este mes) y creo que estoy pasando por la fase de poner enlaces a todos los blogs que leo.
No sé si mi evolución cuando llegue a donde tú estás será distinta, o, por el contrario, tendré otro tipo de evolución.
El tiempo lo dirá.
Saludos
Rampy.
Yo tb recuerdo a Cartaphilus cuando estaba en la torre (entonces yo casi no comentaba, perdón desde el futuro)
Bito, cuanto dices es, realmente, lo que sólo se puede decir de viejo. Metafóricamente (blogosféricamente) viejo, pues uno es maduro cuando descarta, poda, selecciona, cuando le da al Delete sin sentimiento de culpa sino al revés. Eso opino al menos.
Te felicito.
Fatal mañana de contradicciones
que se hace llamar mundo, y va rodando
en el vacío, y riendo, y llorando,
nos entruja entre sí a los corazones.
Peleamos cual tigres y leones
en busca de utopías que olvidamos,
no sabemos ya ni por qué luchamos,
cuáles son nuestras metas y razones.
Paradojas humanas, que en su euforia
misterio y amor son, pero marchitan,
y escriben sin querer muchas historias;
yo no sé si este mundo necesita
que perdamos del todo la memoria
o luchemos, no sé qué es lo que grita.
Suscribo casi todo...
Como en la vida física, en los blogs no sirven los consejos: cada uno de nosotros ha de recorrer el camino por su cuenta y riesgo.
Cuatro años con un blog dan para mucho (imagino, yo llevo bastante menos) y aguantar todo ese tiempo ya parece ser una prueba lo bastante difícil como para considerarte maduro cuando llegues, ¿o tal vez no?
Sláinte.
Bueno, felíz aniversario, entonces!
Beso,
una neófita (pero vieja)
La verdad es que cómo ha cambiado todo. Desde el color del blog. Ya no recuerdo la primera vez que le vi a Ud. con barro. Me alegró mucho que después se autocrucificase.
Felicidades. Y si no es cumpliendo bloggers, evolucionando.
La prosa es limpia porque el pensamiento es claro .
Tu perfil dice 28 años . Me confunde tu autodefinición :" perro viejo ".
Un placer leerte , hasta el próximo !
Me pareces un poco duro en tus aseveraciones, no te quito la razón, no soy quien, tendrás tus razones.
Yo también elijo a mis amistades blogueras (favoritos), pero mi criterio es distinto, más que la calidad de sus textos, me interesa la persona que los escribe.
Maneras distintas de ver las cosas, supongo, no?
Saludos
Pues yo desde la tierna infancia en la que me encuentro me parece una evolucion acertada, saludable y sobre todo admirable porque cada día se crean y se destruyen muchos blogs y lo peor se quedan abandonados para los restos.
Un beso.
El fenómeno de los blogs abrió un espacio para que la masa se expresara individualmente, creando una nueva plataforma de opinión. Sin duda, interesante, y como todo en la vida con pros y contras. En fin, que sólo quería decirte que tu escrito me pareció un excelente análisis del tema desde lo personal, y muy bien escrito, ágil, entretenido (mucho más que algunas columnas que leo los domingos en el diario). Y que conste que no quiero ser lisonjero, pero no sé decir de otra manera que me ha "gustao"...
Saludos.-
Enhorabuena por tu madurez. Es un placer contemplarla.
Yo, sin embargo, ando en plena adolescencia bloggera, llena de esos arrebatos de los que hablas. Pero la verdad, necesariamente, fluye de dentro a fuera, si...
Un beso.
Todo es andar el kamino...
y despues aprendizaje...
esto de las redes sociales tiene su adicción, su practica y su teoria...
Todos nos perfilamos poko a poko...
sabiendo kada vez más rapido lo ke nos satisfará y lo ke no...
lo ke nos gusta eskribir...
lo ke nos gusta mostrar...
y lo ke nos gusta eskonder...
estamos aki por un motivo...
algunos para mostrar su simple día a día...
otros para mostrar sus fotos...
otros sus textos...
sus videos...
en definitiva...
llamemoslas "Experiencias"...
y kada experiencia es un mundo...
hay ke saber disfrutar de todas...
pero es logiko ke akellas ke no se transformaran en konocimientos para uno mismo en un futuro...
tienen una alta probabilidad de ser desechadas, recikladas o atendidas kon poko detenimiento...
yo no llevo tanto en Blogger...
al kontrario, soy más bien un novatillo en esta pagina...
pero si ke tengo andanzas en otras redes sociales...
al fin y al cabo...
los cimientos son los mismos...
sólo kambia la fachada...
Kon todo esto simplemente kiero decir...
ke disfrute del modo ke más le guste de su blog y del resto de blogger...
ke deseche los ke krea inservibles o poko utiles...
ke apile los ke realmente le divierten o enseñen algo interesante...
y despues...
ya veremos ke sucede despues.
:)
Saludos!
pues anda, que bien..y si cambia uno y cambia el blog..y buena madurez la tuya. Eres un tipo maduro bloguero del que me encanta enterarme.
un abrazo...y bueno no envejezcas demasiado rapido.
en mi caso se perfectamente, y soy consciente que a usted le pagan de serguridad social para que entre de vez en cuando en mi blog y me ponga algun comentario como terapia de autoconfianza...
Nunca se me había ocurrido hacer un análisis tan evolutivo de mi paso por la blogosfera. Lo pensaré.
es un mundo complicado que ha cambiado mucho en pocos años.. lo bueno es lo que dices, que al final, si tienes paciencia puedes separar lo bueno de lo malo y hacerlo con criterio..
lo malo, pues eso, que eres perro viejo y ya no te crees nada ;)
Te sienta muy bien esta madurez, y a tu blog también. Me paro a pensar y me digo ¡cuánto me queda! y luego me vuelvo a decir, tal vez lo que no te quede sea tiempo.
Perro viejo... pero no tanto.
Un abrazo, Bito.
Pues no sé antes, pero ahora escribes de puta madre.
A veces hay que destruir nuestra obra para volver a crearla. En ocasiones todos necesitamos renacer de nuestras cenizas, volver a la nada más absoluta para hallar de nuevo la capacidad de crear nuestros propios textos y nuestra propia vida. A veces después te fastidia haber destruido una parte de tu antiguo ser, pero en el momento de hacerlo lo necesitabas y te produjo una enorme sensación de alivio, fue dar un paso adelante en el camino.
Tu imagen actual me gusta.
Te voy a echar un piropo para que no te quejes: ¡¡GUAPOOOOOO!! ¡Que eres más guapo que las pesetas rubias! JAJAJA Un besazo!!
Pues a mí me gusta tanto como escribes que te tendría enlazado hace ya algún tiempo, si no fuera que cuando he intentado enlazarte, aún habiéndome asegurado de poner tu dirección correcta, me sale otro blog que no tiene nada que ver con éste, y que ya está abandonado. Es más, me gusta tanto cómo escribes que te tendría enlazado sin importarme que no me tengas enlazada tú a mí, y eso no suele pasar a menudo.
Como veo que has hecho cambios, voy a volver a intentar enlazarte. No sé como escribías al principio, pero lo que leo ahora, vale mucho la pena.
Besos selváticos.
Por todo lo que cuentas, y por mucho más, hoy sólo puedo decirte una palabra:
Enhorabuena.
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